Miriam Olivares, Laura Sánchez de Mora y Paula Algueró protagonizan la décimotercera tertulia Café 56 bajo el título de Las mujeres en las artes.

Olivares, profesora de cerámica en el Centro de Educación Especial Penyeta Roja, lleva más de veinte años trabajando en torno a la cerámica, en el departamento de diseño de un colorificio o enseñado en diferentes centros. Se define a sí misma como artista cerámica, que no es moco de pavo.

Sánchez de Mora, licenciada en antropología, se mudó a Barcelona en 2005, donde inició sus estudios sobre el mundo del arte. Allí abrió una galería taller en el Born, donde vendía obra propia y realizaba talleres artísticos, hasta que regresó a su ciudad natal, Castellón, donde gestiona el taller Alas de papel, espacio creativo, junto a Miriam Olivares y Raquel Orta, sede de las mujeres artistas llamadas Tintoreras.

Algueró, licenciada en bellas artes por la Universidad Politécnica de Valencia, compatibilizó la docencia durante años con algún que otro viaje a Italia. Ha trabajado en diferentes escuelas de cerámica en la especialidad de volumen. Reside en Les Coves de Vinromà, donde también ha abierto un taller.

La tertulia se abrió, precisamente, con esos viajes a Italia de Paula, a Carrara, concretamente, donde intentó encontrar trabajo en los talleres de piedra. Estando allí conoció a muchos trabajadores del mármol, pero se dio de bruces con la dura realidad. En Carrara no se contrataba a mujeres para trabajar el mármol. Eso era un hecho.

En el mundo profesional de la cerámica castellonense no se han encontrado situaciones tan escandalosas, aunque en el campo de la exportación sí que se nota, afirman, que la brecha laboral permanece, aún hoy.

Entrando ya en el campo de la creatividad, de la exposición cerámica, pictórica y fotográfica, la presencia de las mujeres también debe aumentar, consideran al unísono. La representación femenina en los diferentes museos debe aumentar.

Respecto a su trabajo, las tres coinciden en que la manera de subsistir pasa irremediablemente por la docencia. Miriam afirma que vivir del trabajo creativo en el proceso cerámico es imposible. El mundo actual exige inmediatez, y eso es incompatible con la calidad del trabajo.

Una periferia artística

Paula afirma que Castellón es, en sí mismo, una periferia artística. Fuera de Madrid o Barcelona es realmente complicado sobrevivir de la creatividad. Laura recuerda que en Barcelona vendía su obra principalmente a extranjeros que en Castellón ni están ni se les espera.

Compaginar además una dedicación exclusiva al desarrollo creativo con la maternidad es imposible. Hay que esperar a que los niños crezcan para ganar tiempo, o al menos el tiempo que exige la creatividad.

"La inspiración debe encontrarte trabajando, sea lunes o domingo, por lo que es de lo más exigente", destacan.

Laura reclama algo más de apoyo institucional a la creación artística. Se habla mucho de ayudas públicas, de subvenciones, etcétera, pero lo cierto es que los proyectos artísticos necesitan apoyo público y privado, porque la cultura lo requiere, pero siempre es la hermana pobre a la hora de recibir apoyo.

Paula habla de los diferentes espacios creativos que han abierto recientemente en Castellón, lo que implica un cierto interés por parte de la ciudadanía. En la educación de los más pequeños debería tener un mayor peso la educación plástica. No todo son idioma, lenguas y ciencias. La educación artística es muy necesaria. "Por ejemplo en Bélgica existe el estatuto del artista, y los escultores, pintores y demás se encuentran más protegidos. En España, los artistas plásticos se sienten muy solos. Abandonados.", argumenta y añade que "la sociedad de gran consumo también ha contribuido a acabar con el mundo artesano. Impera el precio frente al producto local".

Laura reclama más apoyo ciudadano e institucional para las mujeres artistas. Paula una mayor visibilización de las mujeres en la esfera artística pública, en museos, galerías y ferias. Miriam sentencia, para concluir, que del mismo modo que en alimentación hay un gran sentimiento de apoyo a lo local, en el arte y la artesanía debería existir algo parecido. 

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